Disertaciones I: Acerca de la Ley y la Gracia

Y- Yo como mentiroso que soy, ¿Me impide eso servir a Dios?
La respuesta es Si y No.
Si porque no es coherente, no es el camino de Jesús.
No, porque por encima de eso la gracia es más grande, y aún con ese pecado, sigo caminando de la mano de Dios.
Yo como fornicario que soy
¿Me impide eso servir a Dios?
Si y No.
Si, porque vivir para mis propios deseos implica no vivir para la justicia de Dios
Si, por que mis deseos (hetero u homo) siempre me van a jalar a vivir para este mundo.

R- Yo quisiera tener algo con muchas de las mujeres que conozco, pero porque lo desee, no quiere decir que lo haga.

Y- El que desea ya es fornicario.
La ley de Moises da cabida a esa diferencia
La ley de Jesús no.
Porque habla del interior
De lo que nos constituye.
De nuestra naturaleza.
Por otro lado la promesa del nuevo testamento es que Él mismo escribiría su ley en nuestros corazones
¿Ante eso que argumento hay?
¿Será que habla de la ley de la conducta?
En parte debe ser así.

R- Porque puso el nivel todavía más alto que la ley de Moises
para descansar en la gracia
pero no es excusable.

Z- Todos los de este grupo somos fornicarios, ante la ley de Jesús todos quedamos descabezados.

Y- No, no es excusable.
Por lo del nuevo pacto
Si alguien sigue viviendo igual que antes
Pues ¿Cuál ley fue escrita en su corazón?
Si uno no empieza a aborrecer ese pecado que uno comete.
Pero una cosa es aborrecerlo y otra dejarlo
¡Quién nos librará de este cuerpo de muerte!
Hasta que dejemos esta carne
cargaremos los deseos de ella

R- Exacto, pero la forma de vivir evidencia el nuevo nacimiento

Z- La ley escrita nos ayuda a odiar el pecado
Pero nuestra carne persiste

R- Pero entonces, ¿si alguien comete adulterio de hecho o sólo lo hace en la mente puede ministrar el culto?
¿es lo que dices?

Y- Tiene dos opciones
hacerlo dignamente o hacerlo indignamente
¿En que nombre se presenta delante del padre? ¿Con qué vestiduras?
Es que así hubieramos tenido la semana “En la gloria”
Así toda la semana tuviesemos el rostro resplandeciente
Si llegamos delante de Dios en nuestro nombre
Con nuestras obras
¡Pues son trapos de inmundicia!
Entonces, podemos ser fariseos
¡Mírame a mi que soy tan perfecto!
O presentarnos diciendo “Se propicio a mi pecador”
¿Tenemos un corazón arrepentido?
Eso nos llevará a la cruz
Inevitablemente.

Z- Nada nos separa del amor de Cristo.

R- Amén, por eso uso la palabra “practica”
en medio de eso y me pregunto, ¿Hay arrepentimiento?

Y- Cambiar de camino
Dejar de creer que es por MI camino
Dejar de pensar que es por MIS obras
Aceptar el camino del hijo
El camino de SU obra
de SU sangre
De su señorío.
Eso es arrepentimiento.

R- Pero eso solo se hace como consecuencia de ser hijo de Dios.

[Fin de la conversación]

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