Cuando la iglesia adora al anticristo

evangelio de la prosperidad

El fenómeno del movimiento de prosperidad parece que no se va a detener pronto. Cada vez son más las personas que sucumben ante sus encantos en medio de una sociedad que avanza vertiginosamente hacia el egoísmo y la desigualdad.

Y es que su mensaje es contundente y esperanzador; esperar el milagro financiero, confiar en que las oraciones, decretos y declaraciones tengan su efecto no sólo en el mundo espiritual, sino en el físico también; creer que al sembrar dinero se recogerá de la misma especie, etc; son discursos atractivos en medio de nuestras sociedades cada vez más pobres y bajo la opresión de los sistemas económicos mundiales.

Alguien puede alegar que quienes están inmersos en el evangelio de la prosperidad viven una expresión válida y legítima de fe; lo cual en última instancia es cierto, excepto en aquellos casos en que los miembros de estos movimientos son enajenados en sus voluntades por líderes que adrede manipulan con fines lucrativos.

Porque el evangelio de la prosperidad adora al anticristo, pues sienta al consumismo en el trono de Dios en medio de la liturgia, se postra a él, lo adora y lo declara amo y señor de quienes participan en el culto. Se disfraza de ángel de luz y de piedad, pero detrás de su máscara sólo hay egoísmo, codicia, envidia y un deseo insaciable de más bienes materiales.

“Si en tu casa hay cuatro habitantes, ¡deben haber cuatro carros estacionados en el parqueadero, uno para cada miembro de la familia!”, declara descaradamente, mientras sus dulces y esperanzadoras palabras entran como miel, pero son voraces, engañadoras y buscan lo suyo, enriquecer a quien a la final, no tiene necesidad.




Porque así funciona su sistema. Mientras a unos vende su falsa esperanza de un futuro mejor a un alto precio económico (en la praxis traducido en diezmos, ofrendas, siembras, pactos, primicias, etc); a otros, fruto de su trabajo y predicación, les da riqueza, y con ella, una cada vez más hambrienta e insaciable avaricia. Todos contentos.

Por eso se hace necesario entender y predicar a Jesús en medio de nuestra sociedad actual, ese mismo Maestro que se despojó de su condición para vivir entre nosotros, compartir nuestra humanidad, adoptándola como suya y limitándose a nuestro tiempo. Todo eso mientras denunciaba cualquier tipo de esclavitud, fuera esa física o metafísica.

Aquel que quiso reivindicar la comunidad por encima de la individualidad, el amor como herramienta de supervivencia en este mundo contrario a quienes desean hacer la voluntad del Padre. Entonces no está mal desear el bienestar de las personas, que tengan los recursos necesarios para, no sólo vivir, sino para disfrutar esa vida; para que el dinero les sirva, para que no haya hambre ni desigualdad social, pero, que se sepa que no es la adoración al consumismo la que lo logrará, pues este último es el verdadero Satanás.

David (2)Por David A. Gaitan
Periodista – Pastor
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Twitter / @dabycito

Un comentario en “Cuando la iglesia adora al anticristo

  1. Gracias pastor yo he estado en una iglesia de la prosperidad, y es lo más destructivo que hay y las personas abandonan devastadas es la misma iglesia de satanas

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