La actitud de los cristianos ante el Golpe de Estado de 1973 en Chile y su pérdida del rol profético de la Iglesia

golpe-de-estado-chile

Evangélicos y la Política. El 16 de enero de 1884, el Congreso chileno bajo el gobierno del presidente Domingo Santa María, promulgó la ley de matrimonio civil, en el contexto de las denominadas “leyes laicas”; las cuales pretendían minar el poder omnímodo de la Iglesia Católica. La llamada “República Liberal” del siglo XIX, estaba en un conflicto con el Vaticano por la sucesión arzobispal de Santiago, y el conjunto de las leyes dieron un golpe de muerte a la influencia omnipresente de la Iglesia en Chile, proceso que culminó con la separación total entre Iglesia y Estado de la Constitución de 1925. (Heise González, 1960, pág. 70). Esto significó un triunfo para el incipiente protestantismo chileno, que había empezado a arribar a las costas de Valparaíso de la mano de comerciantes ingleses y al sur de la nación por inmigrantes alemanes. Estos protestantes se encontraron con un Chile donde el poder político estaba asociado al poder religioso, herencia absoluta de la Colonia durante la primera mitad del siglo XIX (Salazar, 1986, pág. 111 y ss.).

david-trumbul2

David Trumbull, pastor presbiteriano. Luchó en el siglo XIX por la libertad de culto.

La promulgación de las leyes laicas significó un triunfo para el protestantismo. El dominionismo católico ya no los alcanzaba y podían celebrar sus matrimonios bajo sus propios cultos. Con la ley que creaba el Registro civil, los únicos matrimonios que tenían valor eran los civiles quedando lo religioso en la esfera de lo privado. Los discriminados protestantes podían ser libres al fin, y los protestantes en Chile se beneficiaban de los proyectos liberales de la aristocracia chilena, la separación total entre Iglesia y Estado (doctrina nuclear de los bautistas y las iglesias surgidas tras la Reforma Radical).Para ponernos en contexto, antes de las leyes laicas, si los protestantes chilenos querían que sus hijos fuesen reconocidos como legítimos (y por lo tanto, heredar), y que sus matrimonios fuesen legalmente válidos, debían casarse por la Iglesia Católica, que desde la Colonia mantenía el privilegio de ser quienes daban validez a los matrimonios, defunciones, nacimientos y otros.

En 1974, los pastores de las principales iglesias evangélicas y protestantes de Chile firmaron una declaración de apoyo al Golpe de Estado que propinaron las 4 ramas de Orden y Seguridad comandadas por el General de Ejército Augusto Pinochet, quien a la postre se convertiría en el gobernante de facto. (Bastian, Jean Pierre., 1995, pág. 101).

La adhesión de las iglesias evangélicas se buscó por medio de prácticas clientelares, favoreciendo la penetración del neo-pentecostalismo norteamericano, representado por telepredicadores como Pat Robertson o Jimmy Swaggart. Esta estrategia se inspiró en los “documentos de Santa Fe”, elaborados por la CIA desde inicios de los 80 y que instigaron la propagación de teologías fundamentalistas en América Latina. David Stoll ha calculado que Estados Unidos destinó entre $200 y 300 millones de dólares a este objetivo durante la década de los 80, con el doble objetivo de debilitar la resistencia a la política estadounidense y a la vez para canalizar la subjetividad social hacia una actividad religiosa (Stoll, 1990).El Golpe de Estado destruyó las bases del socialismo popular que el derrocado gobierno de Salvador Allende pretendiera implantar, y reemplazándolo con el neoliberalismo económico de las escuelas de Chicago. Al respecto, pueden consultar “El ladrillo”, publicado por la CEP apenas unas semanas antes del Golpe de 1973. En ese libro ustedes pueden leer como se implantó el neoliberalismo económico en Chile gracias a las balas de los militares, proyecto que había sido rechazado en las urnas por dos tercios del electorado (el candidato de la Derecha, Jorge Alessandri Rodríguez, solo recibió un poco más de un tercio del total de los votos en las elecciones de 1970).

Copia de las firmas de los pastores que apoyaron el Golpe de Pinochet.

Copia de las firmas de los pastores que apoyaron el Golpe de Pinochet.

Buena parte de las iglesias evangélicas en Chile se inclinaron mayormente a apoyar el Golpe de Estado porque identificaban al marxismo, ateo en esencia, como satánico. Pinochet recompensó esta fidelidad (la Iglesia Católica mayoritariamente se opuso al Golpe) con un Te Deum evangélico a partir de 1975, en la recién construida Catedral Evangélica de Santiago (Bastian, Jean Pierre., 1995, pág. 101).

Pero las Iglesias Evangélicas acallaron su voz profética. Es archi conocido que la Dictadura de Pinochet se cometieron violaciones a los derechos humanos. Según la Comisión Rettig y el Informe Valech, mientras duró la Dictadura (17 años) en Chile hubo 28.459 torturados (entre ellos 176 niños menores de 13 años), 3.197 chilenos asesinados por militares de los cuales 2.095 fueron ejecutados de manera extra judicial y 1.102 aún continuan desaparecidos, al menos 200.000 exiliados y hay un número indeterminado de chilenos (cientos de miles) que habrían pasado por centros clandestinos e ilegales de detención (Comisión Valech, 2003). El rol de la Iglesia era el de denunciar todos estos abusos, ponerse del lado del débil, y hacer oír a los gobernantes la voz de Dios. El rol profético (Nabih en hebreo) toma en Amós a su ejemplo paradigmático, ya que el rol del profeta, es decir “el que habla palabras de Dios” es justamente denunciar las injusticias sociales de su tiempo (Cate, 1987, pág. 255 y ss.). Es cosa de que lean a los profetas del Antiguo Testamento y lo que los evangelios mencionan sobre Juan el Bautista para que interioricen lo que aquí comento (El libro de Daniel no es considerado profético, sino apocalíptico) (Cate, 1987, pág. 457).

El caso chileno es paradigmático en cuanto a la pérdida del rol profético de las iglesias en pos de un reconocimiento de los gobernantes de turno, prebendas económicas, e incluso cargos políticos. Vemos la misma situación replicarse en Brasil, donde la “Bancada evangélica” jugó un rol preponderante en la destitución de la presidenta Rousseff o en Colombia, donde muchos seudo profetas y seudo apóstoles han llamado a votar NO en el plebiscito por la paz (¿es en serio, cristianos llamando a ir a la guerra y sus seguidores no se dan cuenta?).






Demás está decir que dichos movimientos, ya sean el colombiano como el brasileño o el chileno guardan similitudes aberrantes:

  • Son movimientos pentecostales y neopentecostales en su mayoría, aunque al menos en Chile, las iglesias de corte calvinista se suman de buen grado.
  • Se adhieren a políticas de Derecha.
  • Son financiados en buena parte desde USA.
  • Buscan posicionar al mundo evangélico como actor político abandonando la dicotomía “Reino-Mundo” que los mantenía alejado de dicha actividad.
  • Sus pastores, usan a su feligresía como moneda de cambio y ofrecen sus votos sin miramientos.

Un amigo, el pastor puertorriqueño Pedro Pablo Rosado escribió en mi muro de facebook lo siguiente, y creo que resume perfectamente la actitud de estas iglesias y como se han vendido ante el poder y son funcionales a las políticas neocoloniales de Estados Unidos y su ideología neoliberal, tan contrarias al mensaje de Jesús y su kerigma del Reino de Dios.

” El cristianismo comenzó en el medio oriente como una comunidad, se movió a Grecia y se volvió una filosofía, luego se movió a Italia y se volvió una institución, luego se movió al resto de Europa y se volvió una cultura, luego vino a América [USA] y se volvió una empresa. Una empresa es un negocio. ¿Un negocio? Pero, ¿no se supone que fuera un cuerpo? Cuando un cuerpo se vuelve un negocio, ¿no es eso una prostituta?……”!salgan de ella, ustedes son mi pueblo!” -Apocalipsis 18:4-”

ricardo_mezaPor: Ricardo Meza Ibacache
Escritor – Teólogo
Facebook / Ricardo Meza

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *