¿Es la Biblia un plagio de otras culturas?

adan-y-eva

En esta oportunidad, me gustaría tratar el asunto de la imputación de plagio que suele hacerse al contenido de la Biblia por parte de muchos ateos y escépticos. No niego que los autores bíblicos fueran influidos por su entorno y que integraran a su propia herencia, tradiciones y conocimientos de pueblos cercanos. Lo que quiero exponer es que una o dos semejanzas entre dos documentos antiguos, son insuficientes para establecer la ausencia de ideas originales dentro de la Biblia. Tampoco bastan las coincidencias que son inherentes a planteamientos religiosos que son parte de aspiraciones universales, comunes a todos los pueblos.

Algunos alegan que numerosos dioses orientales nacieron de vírgenes, hicieron milagros que incluyeron la curación de enfermos, fueron perseguidos y asesinados, y posteriormente resucitaron. Este argumento no contempla que no solamente Krishna y Buda nacieron de vírgenes sino Quetzacoatl, dios de los indios aztecas de México. ¿Cómo hubieran podido los primeros cristianos tener acceso a los mitos aztecas y descifrar su escritura para copiarse también de ellos?, ¿Por qué pueblos tan lejanos al entorno judío exhiben coincidencias similares?

Sencillamente, porque son inherentes al planteamiento. Si cualquier clase de dios baja a vivir entre los hombres, es de esperarse que su origen sea sobrenatural (nacer de una virgen), que esté a un nivel moral y espiritual superior al de los demás hombres, por lo que podría ser incomprendido y perseguido; y si finalmente consiguen matarlo, es de esperarse que venza a la muerte, porque después de todo, ¡se trata de un dios! No hay en esto prueba de plagio alguno, a menos que creamos que los aztecas pudieron ponerse de acuerdo con autores del primer siglo que estaban a miles de kilómetros de distancia y que hablaban un idioma distinto, para contar el mismo cuento.






Mucha gente piensa que la ley de Moisés es un plagio del Código de Hammurabi, una legislación babilónica datada del periodo 2000 al 1700 antes de Cristo. Es cierto que la ley 196 de dicho código, dice: “ojo por ojo”, y la ley 200 dice: “diente por diente”, que cuando se juntan tenemos la famosa expresión contenida en Éxodo 21:24. Pero en Éxodo sólo se le saca un ojo al que se lo saca a otro. Hammurabi va mas allá: esta, la 193 ordena que se le saque también un ojo al hijo adoptivo que decida volver con sus padres biológicos si los encuentra.

Pero las diferencias entre el Código de Hammurabi y la Torah son demasiadas. Por ejemplo, las secciones 209-210 de Hammurabi, establecen que si un hombre provoca un aborto mediante golpear a una mujer, la hija del hombre será ejecutada. Las secciones 229-230 dictan que si un derrumbe de una casa, mata al hijo de su dueño, el hijo del constructor será ejecutado. Esto contrasta con Deuteronomio 24:16 que dice: “Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres. Cada uno morirá por su pecado”. Si por un lado es cierto que la Torah (como nos ha llegado) contiene algunas atrocidades, Hammurabi es en términos generales, mucho más severo.

Los antiguos babilonios tenían una curiosa forma de determinar culpabilidad. La ley 2 dice: “Si un hombre acusa a otro de brujería pero no puede probarlo, el que ha sido acusado de magia debe ser arrojado al divino rió, si el divino rió se lo lleva, al acusador le será lícito quedarse con su patrimonio. Pero si el divino río lo declara puro y sigue sano y salvo, el acusador será ejecutado. El que se echó al divino río se quedará con el patrimonio del acusador”. Era común entre ellos la superstición de que los dioses del río castigarían al culpable. Esto debió redundar en la selección de buenos o malos nadadores para el castigo, dependiendo del interés que se tuviera.

En un articulo posterior, continuaremos con este ejercicio comparativo.

julioPor Julio Álvarez Rivera
Teólogo – Profesor
Facebook / Ministerio Juan 17:17

 

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