Sobre el matrimonio como sacramento

matrimonio

Cuando Jesús afirma apodícticamente “…lo que Dios unió, no lo separe el hombre”, no está declarando la indisolubilidad a toda costa del “matrimonio”, está defendiendo a la mujer, que en su tiempo era una mera propiedad del varón y podía repudiarla por cualquier banalidad, dejándola a merced de una sociedad machista y misógina que condenaba a la repudiada a la prostitución o a la mendicidad. Sigue leyendo