Sobre el matrimonio como sacramento

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Cuando Jesús afirma apodícticamente “…lo que Dios unió, no lo separe el hombre”, no está declarando la indisolubilidad a toda costa del “matrimonio”, está defendiendo a la mujer, que en su tiempo era una mera propiedad del varón y podía repudiarla por cualquier banalidad, dejándola a merced de una sociedad machista y misógina que condenaba a la repudiada a la prostitución o a la mendicidad.

Creo en el matrimonio como sacramento, signo y vehículo de la gracia y unión de los esposos por el vínculo del amor, el respeto, la tolerancia y demás frutos del Espíritu, pero no creo en obligar a una persona a permanecer en una relación asfixiante y tóxica que daña a todos los implicados…”La ley fue hecha para el ser humano, no el ser humano para la ley”, es decir, la ley fue hecha para el servicio de la plenitud y la libertad del ser humano, no para sojuzgarlo y oprimirlo.

jorge-arevalo Por: Jorge Arévalo
Escritor – Docente
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