Una esperanza irrenunciable

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Lo que escribo sobre la Biblia es un reflejo de un proceso de reflexión en el que llevo toda mi vida. En aportaciones anteriores, estuve explicando la propuesta hermenéutica que sostuve y defendí durante bastantes años. Creía que muchos versículos bíblicos usados como legitimadores de la opresión y el discrimen, habían sido mal traducidos, arrancados de su contexto, y que sobre ellos se habían impuesto premisas ajenas a la Biblia, de las que partieron las interpretaciones tradicionales. Aúnn lo creo. Y quien haya leído mi serie: “Literalismo Biblico y Derecha Religiosa”, puede comprender mejor mi planteamiento.

Doctrinas como las de un infierno sin final, la homofobia persecutoria e insensible, el sionismo a ultranza, la justificación de la desigualdad social, entre otras; no se basan en la lectura literal de la mayoría de los textos comúnmente invocados por los que promueven estas ideas. Ejemplo: Jesucristo nunca dijo: “A los pobres siempre los tendréis con vosotros” (Juan 12:8), sino: “siempre los tenéis” en presente, (“ejete” en griego). La Biblia Latinoamericana es la única, que sepamos que corrige este error, dejando claro que Jesús alude a una realidad recurrente en sus días, pero no compulsoria ni inevitable para el futuro. Ejemplo: Los que citan Génesis 12:3 donde Dios promete a Abraham: “Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan, maldeciré”, para afirmar que Hugo Chavez contrajo cáncer por maldecir, no al pueblo, sino al gobierno de Israel; se les olvida que los únicos descendientes de Abraham no son solo los israelitas, sino también los árabes por medio de Ismael.

Quien maldiga a los árabes, como muchos lideres políticos impulsados por esta clase de exegetas, podría correr la misma suerte, aunque yo no estoy de acuerdo con maldecir a nadie. La idea del respaldo incondicional de Dios a Israel en todo conflicto, aun del Israel bíblico y no se diga del moderno; contradice directamente a 2 Cronicas 7:14: “Si se humillare mi pueblo sobre el cual mi nombre es invocado y orare y buscare mi rostro y se convirtiere de sus malos caminos, ENTONCES yo oiré desde los cielos y perdonare sus pecados y sanare su Tierra.” Nunca fue incondicional.

Ya vimos que si “malakos” se hubiera traducido literalmente como “delicado” y no como “afeminado”, “qadeshim” en Deuteronomio 23:17 literalmente como consagrado (en el contexto refiriéndose al sacerdocio pagano cananeo) y no como: “sodomita” cuando en dicho versículo no hay ninguna alusión a Sodoma; habría menos incentivo religioso para la intolerancia en este tema. Y si “kolasin eonion” se hubiera traducido literalmente como “castigo por eones”, no estariamos temiendo quemarnos para siempre. Y si “porneia” se hubiera traducido “prostitución” que es su significado literal, mucha confusión se habría evitado.

Pero también vimos que no todo puede retraducirse ni reinterpretarse, que hay textos genocidas donde se dice que Dios ordena matar en la guerra contra los cananeos a todo lo que respire como ocurre en Deuteronomio 20, o exige que una mujer falsamente acusada de no llegar virgen al matrimonio, tenga que permanecer con el acusador que quiso que muriera apedreada, como sucede en Deuteronomio 22.

Ante casos como estos, he decidido leer la Biblia en clave cristocéntrica. Es el mejor método: lo que concuerde con Jesucristo, lo aceptamos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Lo que no pueda armonizarse con Él, lo rechazamos como palabra de los hombres. Me reafirmo en ese método porque es cristocéntrico, porque Juan 1:18 dice que Jesucristo es quien ha revelado el rostro del Padre como nadie mas lo ha hecho.






Pero cuando me preguntan si creo en la inerrancia bíblica, mi respuesta sigue siendo que no, si nos referimos a todo el contenido de la Biblia como nos ha llegado después de milenios de transcripciones a mano, traducciones y ediciones. Pero debo responder que sí en lo que respecta a lo indispensable para la salvación y una vida recta, que se resume en un nombre y una palabra: Jesucristo y el amor. Por fe, como cristiano, decido creer que la Biblia me dice la verdad cuando me presenta a Jesucristo como el Camino; y lo he experimentado en mi vida.

Pero sin abandonar este método, la esperanza a la que no he renunciado es de que sigan apareciendo manuscritos con variaciones textuales que pongan en duda las lecturas tradicionales. Ya vimos que en 1 Samuel 15:3 el texto qumranico no habla de matar niños de pecho, sino sólo de capturar. Ya sabemos que con cambiar una vocal en 1 Reyes 17:6, serían los árabes (aravim) los que llevaban pan y carne a Elias, en vez de los cuervos (oravim).

Si una vocal, que en los manuscritos mas antiguos no existe, cambia todo el sentido de una palabra tan dramáticamente, cómo podemos estar seguros de que los manuscritos originales que no poseemos y que jamás se han encontrado, y que quizás no existan ya, contenían todos esos textos genocidas y esclavistas.

¿Y si la Biblia original era inerrante? Esa posibilidad no la contemplo basado en la idea de que hubo un dictado mecánico, ni creo que tenga sentido practico fundamentarse hoy en una inerrancia absoluta de la Biblia, sobre todo porque de cualquier modo, el libro que contiene ordenes de genocidio a los israelitas e instrucciones de apedrear personas y animales, es el que ya la humanidad ha tenido por muchos siglos, es lo que tenemos y no nos queda más remedio que pasarlo todo por el filtro del Evangelio.

Pero cuando me preguntan si rechazo la inerrancia, tampoco me queda más remedio que contestar: la rechazo de todo el contenido de la Biblia COMO NOS HA LLEGADO. Y no renuncio a la esperanza de que el hallazgo de mas manuscritos y mas datos vaya disminuyendo la cantidad de textos atroces o poniendo en duda sus lecturas tradicionales. Aunque la exploración tome otros 2 mil años más.

julioPor Julio Álvarez Rivera
Teólogo – Profesor
Facebook / Ministerio Juan 17:17

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