Trump versus Clinton, ¿votar el mal menor? ¿morir de SIDA o Cáncer?

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Los últimos meses han sido un verdadero show mediático en torno al acalorado enfrentamiento de republicanos y demócratas por el sillón presidencial de los Estados Unidos.

Reconozco que la primera vez que escuché a Trump hablar, dentro del contexto de su candidatura, pensé que era imposible que pasara las primarias, su discurso me pareció simplemente letal, arrogante, populista y constantemente apelando al miedo. Clinton por otra parte se mostraba ecuánime, progresista, sonriente, capaz de llegar a consensos. Personalmente me gustaba mucho más Sanders, más lúcido y con mejores respuestas pese a ser respuestas con cierto toque de rudeza. Luego recordé que los partidos políticos rara vez ponen a sus mejores elementos a luchar en la recta final de la carrera presidencial; los partidos ponen en la recta final a aquellos que puedan atraer más votos, no necesariamente a los y las mejores. En ese momento supe que Hillary sería la candidata demócrata.

Ya con dos candidatos listos para el “final round” las opiniones se polarizaron aún más, aunque debo ser claro, he visto más oposición a Trump que apoyo a Clinton. No es lo mismo estar en contra de Donald que estar a favor de Hillary, puede ser parecido pero no lo es!

Honestamente, y ustedes disculparán mi opinión, no creo que ninguno de los dos candidatos sea bueno. Tal vez la única diferencia es que lo desagradable de Trump se puede observar a simple vista, es desagradable y su hablar con desparpajo me causa irritación; para ver lo mismo en Clinton tienes que escarbar detrás de la sonrisa de campaña y sumergirte en el registro histórico de su gestión administrativa. ¿SIDA versus cáncer gástrico?






Mi problema es el siguiente y acá va lo que considero relevante. Me provoca una tristeza enorme ver a coaliciones evangélicas darle apoyo irrestricto a Trump. Fotografías y videos de pastores orando por él me parecen vomitivas. El discurso de Trump es todo lo opuesto a lo que el evangelio representa y sin embargo, recibe apoyo de muchos de sus líderes y hasta hacen gala de que “entrego su vida a Jesucristo”. Tal vez este apoyo tiene a sabor fidelidad institucional por lo que el partido republicano representa en términos de valores morales desde el conservadurismo; eso explicaría el rechazo a Hillary que tiene una agenda mucho más progresista… El siempre mordaz filósofo Slavoj Zizek tiene una opinión interesante al respecto que recomiendo leer y escuchar http://www.huffingtonpost.es/2016/11/05/zizek-trump-clinton_n_12813306.html

¿Acaso esperaba oraciones y coaliciones por Clinton? La verdad, no. De hecho mi crítica no es hacia Trump ni hacia Clinton, mi crítica es a las comunidades cristianas que usando el evangelio como estandarte le han dado apoyo a uno u otro candidato como si estos fueran valuarte de la cristiandad, eso estimados lectores es basura, es prostitución religiosa, es diabólico.

Que todos voten libremente pero que ninguno piense, al momento del sufragio, que está representando a Cristo en el acto porque si fuera por Jesús, a ambos les trataría de zorras… *

*ref. Lc. 13:32

Imagen: Hillary Clinton y Donald Trump, candidatos a la presidencia de Estados Unidos. (Reuters)

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 Por: César Soto

Aprendiz de esposo, aprendiz de padre, aprendiz de pastor, aprendiz de teólogo, aprendiz de la vida.

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