¡Dios!

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Hablaba en estos días con una amiga y me dijo: “¿Shir, crees en Dios?”, dentro de mí pensé: si cobrara cada vez que me hacen esta pregunta, hoy sería millonaria.

Lo mejor es que yo misma me sorprendo cada vez que doy la respuesta porque siempre algo nuevo sale de mi corazón y me hace ver que el Dios de ayer ya no es el mismo Dios que me acompaña hoy, aunque me enseñaron que: “Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos”. Sigue leyendo