El Diezmo y la Ofrenda en Malaquías: Un plan de Ayuda a los Marginados para la Construcción de Justicia Social – Parte I

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10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. 12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

Malaquías 3:10-12

Reina Valera 1960

Domingo tras domingo en algunas comunidades evangélicas en los barrios de mi ciudad, se concentran grupos de personas con graves problemas económicos, con distintas necesidades sociales, que han colocado su esperanza en una Divinidad que supuestamente puede suplir cada una de ellas si se le entrega o se le ofrece a las congregaciones o pastores(as) dinero o pertenencias materiales; en sus predicaciones exponen que este “dios” puede devolver lo ofrecido multiplicado por una cantidad exorbitante, pero claro está, dependiendo de la cantidad ofrecida. Esta suele ser la predicación que se escucha en algunas comunidades evangélicas, principalmente en barrios populares y comúnmente autónomas de congregaciones o denominaciones reconocidas, quienes vienen a ser dirigidas por un líder carismático con poca preparación teológica y que no es del todo adinerado sino que más bien se ha auto gestionado un rubro de la totalidad de las entradas financieras de dicha iglesia, las personas le siguen porque les ha mostrado una nueva “revelación” basada en el éxito financiero y en la superación personal.

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