Del sadomasoquismo en el cristianismo – Parte 2: La violencia como imitación

Para René Girard, el origen de la violencia se da en el acto de la imitación (mimesis). El imitar gestos, conductas, palabras y deseos es característico de los seres humanos. Así aprendemos a hablar, imitando las palabras de nuestros padres; así aprendemos a caminar, imitando el andar de los más grandes; así aprendemos a leer, escribir, conducir, cocinar, tejer, etc. Pero también mediante la imitación nos damos cuenta que “el mejor jardín es el del vecino”, y que para un niño el mejor juguete es del otro niño. A este impulso de imitación de los bienes, habilidades o circunstancias del otro, Girard le llama deseo.

Según Génesis 6.2 eso fue lo que originó la decadencia de la civilización antediluviana: “viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí…” Es decir, los hijos de Dios imitaron las relaciones de parentesco de los hijos de los hombres y convirtieron, junto con ellos, a las mujeres en objetos de intercambio.  Sigue leyendo