Comparando versiones de la Biblia

En lo que a traducciones al castellano de la Biblia se refiere, la más conocida y citada de todas sigue siendo la Reina Valera de 1960. Recientemente otras versiones han cobrado relevancia en la liturgia evangélica y en los estudios bíblicos, como la Nueva Versión Internacional, la Nueva Traducción Viviente, la Traducción en Lenguaje Actual, la Dios Habla Hoy y varias más.

Todas estas tienen algo valioso que aportarnos en la comprensión del contenido de las Escrituras. Es cierto que la versión Reina Valera está escrita en un lenguaje arcaico para la mayor parte del mundo hispanohablante. Hebreos 6:1 es un ejemplo: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2 de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno” (Reina Valera de 1960).

Ante la perplejidad que puede producir a muchos la palabra “rudimento”, la Nueva Versión Internacional dice: “los principios elementales.” Por supuesto que “dejando”, no significa: “desechando” ni “abandonando”, ya que no podemos desechar el arrepentimiento ni la Fe en Dios para poder seguir siendo cristianos. “Dejando” se utiliza en el mismo sentido en que dejamos el Primer Grado para pasar al Segundo. No nos quedamos en Primer Grado, pero tampoco desechamos lo que aprendimos allí porque es el fundamento para lo que aprenderemos en grados posteriores. La versión Reina Valera utiliza “rudimento”, porque la Versión en latín de San Jerónimo decía: “rudimentum”. Y esta palabra se presta a confusión. Algo rudimentario puede ser lo básico de una Ciencia pero también algo obsoleto y anacrónico, como el alumbrarse con velas habiendo ya luz eléctrica.

Hay otro ejemplo muy importante en Mateo 26:11, donde la versión Reina Valera, e incluso la tan aclamada Biblia de Jerusalén (sin soslayar los méritos que posee en otras partes) y casi todas las versiones de la Biblia dicen: “A los pobres siempre los tendréis con vosotros.” Es un texto utilizado por los que quieren mantener el status quo para justificar que la pobreza siempre existirá en el mundo. Estos traductores han vertido en tiempo futuro lo que en griego está en presente: “Ejete” no significa: “tendréis” sino “tenéis”. Por eso la Biblia Latinoamericana dice allí de los pobres: “siempre los hay”, hablando de aquel momento y lugar, y la Biblia de la Iglesia en América dice: “A los pobres los tienen siempre.”

En términos generales sin embargo, sigo prefiriendo la versión Reina Valera. Una de las razones es que la considero una de las versiones más completas en español. He diferido siempre de que las traducciones del Nuevo Testamento deban solamente contemplar 3 manuscritos: Códice Alejandrino, Códice Sinaítico y Códice del Museo del Vaticano. Creo que se deben considerar otras fuentes para el esfuerzo de reconstruir el texto del Nuevo Testamento. Que Felipe, por ejemplo, bautizara al eunuco etíope sin haber confesado que Jesucristo es el Hijo de Dios, omitiendo la mayoría de versiones el verso 37 de Hechos 8, que Jesús reprendiera a Jacobo y a Juan por pedir la destrucción de los samaritanos que no quisieron recibir a Jesús, sin aclararles que el Hijo del Hombre no vino a perder las almas de los hombres sino a salvarlas, omitiendo la mayoría de versiones modernas el verso 56 de Lucas 9, me parece más dudoso a partir de la milenaria tradición homilética de la Iglesia que eliminar tales versículos.






Ireneo por ejemplo en su tratado: “Adversus Haereses 3,12. 8, cerca del año 180 d. C. escribió: “Felipe declaró que este era Jesús, y que la Escritura fue cumplida en Él; como también hizo el eunuco mismo, e inmediatamente requiriendo ser bautizado, él dijo: “Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.” A esto hay que añadir la presencia del versículo en cuestión en antiquísimas traducciones como la Peschitta aramea.

Otra razón por la que en términos generales prefiero la versión Reina Valera en lo que respecta a Biblias en español, es que de los errores de traducción que contiene la Reina Valera usados para la misoginia y la homofobia, las versiones modernas no han tendido a corregirlos sino a empeorarlos. La Dios Habla Hoy, por ejemplo, pone en boca de Pablo la palabra “homosexual” en 1 Corintios 6:9, lo que es imposible porque dicho término fue acuñado por primera vez por Karl María Kertbeny para 1869. La Reina Valera de 1960, en cambio aunque comete el error de traducir “malakoi” por “afeminados”, lo que ya sabemos que es una interpretación de un vocablo griego que simplemente significa: “delicado” y que puede referirse a variedad de cosas como he explicado en artículos anteriores, intenta por lo menos una traducción literal del término “arsenokóite” porque lo cree tomado de la Septuaginta Griega en Levítico 18:22 donde aparecen los términos: “arsenos” (varón) y “koite” (coito) pero no juntos sino como palabras separadas en una frase.

Lo más correcto a mi juicio, sería traducir en 1 Corintios 6:9: “prostitutos” porque la expresión: “varón para el coito” bien puede referirse a la prostitución masculina muy común en Corinto. Esto también ya lo había discutido. Tenemos incluso expositores pentecostales de Escuela Dominical de hace más de 20 años, cuestionando el fundamento para la traducción de “afeminado” en 1 Corintios 6:9, como “El Alumno Pentecostes”, que en la leccion 12 del 23 de mayo de 1992 dijo:
“No hay tal cosa como una personalidad o manerismos homosexuales. Solo el 5% de los homosexuales demuestra las caracteristicas que el conocimiento popular utiliza para identificar ese tipo de desviación”.

Otro versículo donde tanto la versión Reina Valera, como casi todas las versiones modernas han dado una lectura cuestionable es Mateo 23:1-4: “Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: 2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.” Muy poco sentido tiene, en verdad; que Jesús le ordene al pueblo hacer TODO lo que mandan los fariseos y los escribas cuando los acusa tanto de imponer mandamientos de hombres y en el mismísimo versículo siguiente de atar cargas pesadas sobre los hombros de los hombres.

Pero la traducción hebrea de Mateo por Shem Tov dice algo muy distinto: “En la silla de Moisés se sientan los fariseos y los escribas. Por tanto, haced todo lo que él (Moisés) os diga que guardéis, pero no hagáis como ellos (los escribas y fariseos). Aquí el punto es, que aunque el hebreo no sea el idioma original de Mateo, las lenguas semíticas están más cerca de los términos empleados por Jesús que el griego. De dichas lenguas al griego, sin duda hubo alteraciones en la transmisión.

Por eso ha llegado a mis manos como regalo de Navidad una versión bíblica rara, poco conocida y bastante heterodoxa para lo establecido. Durante años la he estudiado en línea, pero ahora la poseo en físico. Es la Traducción de la Peshitta Aramea que hizo George Lamsa en 1957. George Lamsa ha sido el único hablante arameo nativo que ha traducido la Peshitta, como natural de una región de Siria donde en vez de árabe todavía se habla arameo. Él fue también autor de la primera gramática aramea-inglesa en Occidente, con la etimología de las palabras.

Un texto donde George Lamsa rompe con lo casi universalmente creído es Mateo 27:46, donde en lugar de traducir la expresión aramea: “Elí, Elí, lama sabactani” como “Dios mío, Dios mío: ¿por qué me has desamparado?”, traduce: “Dios mío, Dios mío, ¡para esto fui reservado!” George Lamsa traduce la frase directamente del arameo que fue el idioma en que fue dicha originalmente por Jesús. Al hacer un rastreo de la palabra “shabaktani” en la Peshitta Aramea, él encontró que dicha palabra en efecto, significa: “dejar”; pero no en el sentido de abandonar o desamparar. Es la misma palabra que aparece en Josué 10:33, donde dice que Josué destruyó a todo el pueblo de Laquis y a su rey, hasta no dejar (shabaktani) ninguno.” Quiso decir que no los preservó con vida.

Es la misma palabra que aparece en 1 Reyes 19:18 que dice: “Yo he reservado (shabaktani) 7 mil hombres que no han doblado sus rodillas ante Baal. Es evidente que Mateo 27:46 no es una cita del Salmo 22:1 donde David sí dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?, y Dios recibió el grito desesperado de su alma como una oración sincera, pero David mismo se retractó de ello más adelante en el Salmo 37:25 donde dice: “Joven fui y he envejecido y no he visto justo desamparado ni su simiente que mendigue pan.”

Cuando una profecía del Antiguo Testamento sobre Jesucristo se cita en los evangelios, los evangelistas lo hacen notar diciendo: “Esto lo dijo, o esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el profeta.” Lo vemos en Mateo 2:18 cuando Herodes mandó a matar a los niños, en Mateo 2:15 cuando sus padres huyeron a Egipto, en Juan 19:36 cuando no quebraron hueso de él, en Juan 19:28 cuando dijo: “tengo sed”, en Mateo 27:35 cuando los soldados repartieron sus vestiduras, pero no en este caso. Y en 2 Corintios 5:19, hablando de aquel momento de la cruz, dice que “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.” Dios no abandonó a Jesús en su muerte.

julio

Por Julio Álvarez Rivera
Teólogo – Profesor
Facebook / Ministerio Juan 17:17

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