Primera Vez – Teoficción

Fue horrible. Se escabulló como un ciempiés epiléptico entre sus ropas hasta desnudarlo. Se introdujo entre su cuerpo como un gusano viscoso y succionó como una sanguijuela. Su cuerpo se desarticuló hasta que el muchacho sólo pudo cerrar los ojos y sentir como su cuerpo vomitaba esta falsa lujuria como quien juguetea e introduce sus dedos en la garganta.






Salió de la habitación dejando su virginidad en aquella mujer, caminando con sus temblorosas piernas, un cuerpo cansado y una miserable mirada decadente a recibir un fuerte y orgulloso abrazo de su padre. Tomó una copa de vino, sintiendo que no habrían copas de vino en el mundo que lo hicieran olvidar aquellas náuseas.

“Hoy yo invito. ¡Jonathan, príncipe de Israel, ya es un hombre!”, dijo Saúl, mientras Jonathan trataba de olvidar perdiendo su mirada en los ondulados cabellos rubios del muchacho que tocaba el arpa.

Por: Dayan Castillo Silva
Escritor
E-mail: infacundo-d_ul@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *