Venga a nosotros tu Reino

Creo que existen por lo menos cuatro formas básicas de entender la naturaleza del reino de Dios. Sin duda alguna, la primera sería la escatológica. Esta se basa en su establecimiento al final de la historia.

La segunda, sería una perspectiva mas mística. En ella el reino se encuentra dentro del corazón de cada creyente. Entrar en él es sinónimo de convertirse en discípulo de Cristo, esto implica poder discernir su voluntad y seguirla. Esta fórmula o criterio suele establecer el reino de Dios en en cielo, y considera la vida cristiana principalmente (o exclusivamente) como una formación para entrar en él, en el más allá.

Una tercera forma de verlo, es en la política. Esta opción descubre el reino de Dios en un imperio en particular (Bizancio, en oriente, o el sacro imperio Romano en occidente). La cuarta y ultima, es entenderlo en la iglesia institucional. Benedict Vivano afirma que esta opinión era la forma dominate de entender el reino de Dios en la iglesia católica latina desde San Agustín, en el siglo I, hasta mediados del siglo XX. Cada una de estas cuatro opiniones contienen parte de la verdad.






Para quienes creen que el reino de Dios es, en su totalidad, un regalo suyo al fin de la historia; de alguna manera están reflejando con fidelidad los aspectos de la enseñanza del Nuevo Testamento sobre tal. Los que han puesto al reino de Dios en el corazón de los creyentes, que van rumbo al cielo, son fieles a otras corrientes del testimonio bíblico sobre el asunto. El reino de Dios es más que la iglesia organizada. Constantino lo identificó con su imperio y se equivocó, pero a la verdad, el reino de Dios tiene que ver con este mundo, y por lo tanto la paz, la justicia, el amor, la ecología y muchas otras cosas más son fundamentales.

En ultima instancia, el reino de Dios incluye todo lo que Jesús dijo e hizo. Cada frase , cada una de sus parábolas representan algún rasgo o aspecto de él. Este establecía patrones éticos. Cierto que debemos acercarnos como niños, y es difícil que el rico entre en él. Su gran mandamiento es amar a Dios y a la vez al prójimo como a uno mismo. Todo se relaciona a él, la comida eucarística y es el enfoque fundamental de la predicación de Jesús.

Viviano dice: “El reino de Dios(…) es una nueva y futura irrupción divina en la historia que ya está presente en las señales, la expectación y el éxtasis momentáneo, sobre todo en el ministerio de Jesús mismo, aunque está aun por venir en su totalidad. Este acto divino será de carácter social y no individual, y tendrá sus manifestaciones políticas inmediatas de justicia y de paz. Al mismo tiempo, implicará un nuevo y mayor derramamiento del Espíritu santo de Dios sobre aquellos que entren en el reino”.

Claramente, estas palabras quedan a criterio personal de poder tomarlas como usted lo estime conveniente, le parezca o no.

Para finalizar, al igual que la petición de que Dios demuestre su santidad, esta que pide la venida del reino, guarda relación con la anterior en que involucra al mundo completo. El fiel que da esta oración no se encuentra en un circulo introvertido, orando simplemente por sus propias necesidades, como decimos los chilenos, no se la pasa mirándose su propio ombligo. Esta sección de la oración <<venga tu reino>>, amplía la mirada del adorador para que pueda ver un poco más allá de las necesidades individuales y de la comunidad, y que tenga una mirada para el mundo a los largo de la historia humana.

Por: Sebastián Peña
Lector
E-mail / galvezproduccion@gmail.com 

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