La Condenación – Teoficción

Apareció un día, como si los rayos de luz de aquel río le dieran forma. No tuvo nombre hasta que el llanto de un pueblo subyugado le dio forma mientras el brillo recorría desde su frente, todo su cuerpo al salir del agua. Lo que comenzó como un chapoteo de palabras de Juan Bautista, formó en nosotros una imagen de libertad. Nuestra libertad. Sigue leyendo