Depresión Infantil: más allá de la demonización (Parte 2)

El escrito pasado hablamos sobre cómo se demoniza algunas patologías en la iglesia, y cómo, por ignorancia, se le da cauce a esta demonización haciendo del proceso algo todavía más complicado.

La patología de la que hablamos es la “depresión”, y leyendo algunos comentarios del escrito pasado, me doy cuenta que es tan complicado para muchos tener que aceptar las situaciones que nos rodean y es más fácil culpar a otros (en este caso los demonios) en lugar de hacerse responsables de su vida; algunos más aventurados creen que con un “padre nuestro”(?)[1] pueden ayudar a las personas a sanar cosas que tienen que ver con la química del cuerpo (por el exceso de pensamiento negativo la química cambia, dejando a la serotonina [hormona de la felicidad] fuera) y nada con la espiritualidad de la persona, sólo son pocos los osados que se atreven a pensar y comprender que existen patologías en los seres humanos que más allá del demonio (inexistente claro está) son vivo ejemplo de un cuidado de salud mental malo o nulo.

En esta segunda parte hablaré más sobre la depresión, sin dejar de señalar que la clave para ver a un deprimido es “que este intente matarse y/o hacerse daño físico de manera severa”. La neuropsicología llama “pseudodepresión” a “Cambios en el estado de ánimo, similares a la depresión, luego de un daño prefrontal”. (Varios autores, 2015, p. 38).

Depresión Infantil

Es sabido que muchos de los niños que sufren bullying, abandono en casa (porque no importa que sus padres vivan con él/ella, a veces viven, pero no lo atienden, no juegan, no se comprometen con la vida del niño, etcétera), comparaciones con otros niños e incluso con sus hermanos, falta de toques afectivos, palabras de afirmación positiva y medio ambiente hostil, pueden hacer que ellos sufran depresión.






Ahora, debemos dejar claro que niño es aquel que tiene entre tres y once años de edad. A partir de los doce años se considera un adolescente (puberto), con un pensamiento lógico aristotélico (dos premisas una conclusión) y con algunas capacidades de libertad de decisión (limitadas, pero puede decidir con más claridad). Entonces, para dejar claro: “el niño es de tres a once años”.

Los niños son por naturaleza curiosos, traviesos (desde el concepto del adulto), gritones, graciosos; con una capacidad de creación (por aquello del mundo mágico) increíbles, un niño que es introvertido debido a su temperamento (que es heredado por bisabuelos, abuelos y padres) cuando toma confianza tiende a ser como lo que ya se dijo arriba, los niños en sí, tienen una naturaleza juguetona.

La definición que nos da el diccionario de psicología dice:

“La depresión infantil es definida como un desorden afectivo caracterizado por la incapacidad del niño para establecer y mantener amistades, divertirse, concentrarse y mostrar reacciones emocionales normales. Los infantes deprimidos usualmente se encuentran cansados, extremadamente activos, o inactivos. Hablan poco, lloran mucho, duermen mucho o muy poco, pierden el apetito, disminuyen su rendimiento escolar, se ven tristes, se quejan de malestares físicos, se sienten terriblemente culpables, sufren una severa ansiedad de separación, y algunos piensan con frecuencia en la muerte o el suicidio. El tratamiento para este tipo de desorden depende de diversos factores, como la naturaleza del problema, la personalidad del niño, la voluntad de la familia de participar, la disponibilidad del tratamiento, los recursos de la familia, y usualmente, la orientación del primer profesional consultado. Puede incluir psicoterapia individual, terapia familiar, terapia comportamental (modificación del comportamiento), y/o terapia con medicamentos. (Consuegra Anaya, 2010, p.69). A.

Como podemos ver los niños también pueden sufrir de depresión y esto se debe a que ellos no se sientan amados y protegidos. En las iglesias se debería tener un monitor infantil sobre casos de violencia, ya sea en casa, en la escuela o en su entorno. Sin embargo, son muy pocas las que tienen este tipo de monitoreos, además que a ellos ¿cómo los atacaría el diablo (si existiera)? Debido a que (usando el texto como pretexto) “de ellos es el reino de los cielos” y suponemos que Dios los protege de todo mal.

Es imperante que las iglesias volteen a ver las necesidades de los que son parte de ellas, no sólo si “diezman u ofrendan”, sino porque es el trabajo de ellas, “ayudar al que necesita”, no debemos olvidar que somos hospitales humanos, y la idea de Jesús el Cristo es “amar como yo les he amado”, es decir, entregándose al más necesitado. Los niños son el futuro de la iglesia, niños sanos, iglesias sanas.

Por: Pbro. Marco Antonio Meza-Flores
Teólogo y Psicólogo Clínico GJ
Facebook / Canah – Un lugar de esperanza

 

 

[1] En un escrito el símbolo (?) significa que se está escribiendo una ironía. Nota Autor.

Referencias:

A. Consuegra Anaya, Natalia. (2010). Diccionario de psicología. Bogotá: Ecoe Ediciones

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