¿Por qué es importante apoyar la teología y pastoral emergente en Latinoamérica?

A raíz de la unión de varios amigos para ayudar a un querido pastor y teólogo en necesidad por estos días, se ha abierto la discusión sobre la pertinencia de voltear los ojos hacia  la pastoral y el ejercicio teológico latinoamericano como oficio, pensando un poco sobre si este aporta a las sociedades y qué retribución recibe por ello.

Por eso pensar y repensar siempre debería ser un ejercicio que encuentre fecundidad en nuestras comunidades físicas y virtuales, con el fin que este traiga como resultado prácticas que vayan más allá del discurso y la teoría.

En principio, bien podríamos reconocer que hay misiones y organizaciones que no ayudan económicamente a sus pastores o teólogos por el simple hecho de serlo, muy a pesar del trabajo que realicen. ¡Bienaventuradas las que sí!

El tema tiene matices, muchos más de los deseados. Quienes no recibimos dineros de la iglesia o comunidad por nuestro trabajo pastoral o teológico, debemos buscar la forma de sostener la familia trabajando secularmente.

A veces no es fácil que la hoja de vida de un ministro sea interesante para el sector laboral de un país. No me imagino cómo será en una tierra lejana, que no es la de uno, como ocurre con cientos de misioneros y trabajadores sociales en países de nuestra querida Latinoamérica en donde la oferta laboral tampoco es la mejor.






Incluso, si la congregación o grupo social quisiera reconocer nuestro trabajo económicamente, muchas veces se queda corta intentando cubrir sus gastos de funcionamiento. Sobre todo en comunidades como las nuestras, en donde el pedir dineros de manera coaccionada o engañosa no está en nuestra agenda, ni nuestra ética; y aún cuando estas no son muy grandes.

Algunos (quizás la mayoría) de los escritores de espacios como este no reciben ningún reconocimiento económico por sus valiosos y enriquecedores textos, ensayos, poemas, artículos, recopilaciones, etc. No se cuenta, como la gran minoría, con organizaciones (iglesias, denominaciones, fundaciones, etc) que soporten financieramente el trabajo desarrollado en diferentes medios, pero las cuentas sí llegan mes a mes, al igual que el hambre y los recibos de colegios de los hijos.

Ahora, el tema de la misericordia puede que no solucione el problema, pero ayuda a aliviar el dolor. Es por eso que sería un gran ejercicio hacer una introspección y evaluar qué tanto espacios como este, pastores, teólogos, escritores, filósofos, etc, han edificado nuestras vidas; nos han enseñado, instruido, orientado y educado a través de sus letras, sus trabajos y el tiempo que toman para poner a nuestra disposición, información que nos ha construido como personas y ministerios.

Una vez hecho esto, bien podríamos llamarles o escribirles y preguntarles cómo están, qué necesidades tienen, que sueños, metas, visiones o deseos que no hayan podido cumplir por causa de la limitación que una escasa economía suele construir alrededor de ellos. Y entonces, ayudar, dar una donación, enviar un dinero (por representativo que este parezca), comprar su libro, pagar una suscripción a su revista, contactar con una organización que gestione recursos, hacer una oración, o dar una palabra de ánimo.

El evangelicalismo latinoamericano no tiene la cultura de sostener a sus ministros, teólogos, ni misioneros. Muchas veces son estos quienes deben convertir la iglesia local en un fortín económico que incluso llegue a aportar a la “iglesia madre” (cobertura). Mientras tanto, las voces se apagan por falta de recursos.

Por eso, ¡que se hagan las colectas que sean necesarias! y que ojalá juntos desde nuestros púlpitos, redes sociales virtuales y personales, conversaciones y demás, demos valor a la solidaridad que reavive nuestras ideas, nuestras propias teologías, el ejercicio de pastorales sociales y relevantes para nuestros contextos. Muchas veces en el mundo real de la pastoral latinoamericana, el ministro que sirve en comunidades emergentes lo hace más por amor que por alguna contraprestación.

En cuanto a Jesús, según el relato del evangelio, él tenía algunas mujeres, esposas de poderosos y pudientes que financiaban su ministerio. ¡Dios quiera que nos lleguen unas cuantas así!… Pero cuando no tenía dónde comprar, multiplicar panes y peces era una muy buena opción (leyendo el texto desde la misericordia, viendo el milagro más allá del milagro).

Que el relato que escribamos en nuestra sociedad como muestra de solidaridad y misericordia hacia los maestros, pensadores, teólogos, pastores y trabajadores sociales, sea toda una crítica a la estructura religiosa que permite y avala las situaciones que resultan humanamente indignas para estos servidores. Incluso este texto, como memoria, es ya un ejercicio crítico y de denuncia.

Y tú, ¿Ya demostraste tu agradecimiento a tus autores, pastores, misioneros, teólogos, filósofos y referentes latinoamericanos?

David (2)Por David A. Gaitan
Periodista – Pastor
Facebook / David Gaitan
Twitter / @dabycito

2 comentarios en “¿Por qué es importante apoyar la teología y pastoral emergente en Latinoamérica?

  1. Hola David. Es muy triste saber que compañeros de lucha por una fe mas autentica estan pasando momentos dificiles. El movimiento emergente no debe imitar modelos estructurales cerrados, sino una generosidad del corazon conmovido por el amor de Dios . Tambien estamos orando por quienes sufren necesidad.

    • Gracias por tu comentario Wolfgang, ojalá podamos concretar nuestro deseo de apoyo en acciones concretas, sin dejar de orar. Saludos.

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