El viejo – Teoficción

Matusalén, encarnado por Anthony Hopkins, “Noah” (2014)

— ¡Jafet!, mira, ¡ven aquí!

— ¿Qué rayos?, creí que éramos los únicos sobrevivientes. Venga con nosotros venerable anciano. Cam, ¿dónde lo encontraste?

— En las afueras de Nippur, ahora que regresé para ver cómo había quedado nuestra vieja casa tras el Dilivio.

— Dígame anciano —  inquirió Jafet — ¿quién es usted? y ¿cómo sobrevivió al Diluvio?

El anciano entornó los ojos y se sentó en una piedra del camino.

— Gracias joven -— dijo dirigiéndose a Cam —  me sentía muy solo y buscaba algo más que cadáveres reventados por el agua en aquella ciudad.

Tras un respiro y sacar un poco de hierba que comenzó a masticar, miró condescendiente a Jafet.

— De tu segunda pregunta solo contestaré que los viejos tenemos muchos trucos para sobrevivir. Sobre quién soy cada vez lo recuerdo menos. Más que hombre me siento puente. Hace mucho tiempo, cuando el Gran Adán aún vivía entre nosotros…






Cam interrumpió con una carcajada.

— ¿Adán?, ¿nos está diciendo que usted conoció al Primigenio del que hablan las leyendas?

— ¡Nos está tomando el pelo! —  respondió Jafet. Anda de guasa anciano. Si no quiere contestar solo dígalo. Mejor acompáñenos a la casa, ahí le daremos algo de comer.

Matusalén acompañó con esa sonrisa, que da la sabiduría de los siglos, a esos jóvenes incrédulos.

raul-mendezPor: Raúl Méndez
Pastor, antropólogo, y teoficcionario
Blog / Mis Tiliches Teológicos

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