LA COLECTA EN CORINTO: Un prototipo de generosidad y solidaridad de los santos en oposición a la propuesta socio-económica (neo)pentecostal – Parte II

Luego de mirar el contexto en el que Pablo efectuó su predicación en Corinto y de la forma literaria en como expresó su mensaje de generosidad para con los santos, que se encontraban con necesidades en la región de Judea, requerimos indagar más allá y descubrir que quiso decir Pablo en realidad y cómo podríamos interpretar este hecho para las iglesias hoy día ¿Cómo podríamos resaltar de una a otra forma la medida de influencia de las palabras de Pablo sobre ese contexto de desigualdad que regía la sociedad Corintia? y ¿hasta qué medida en esas palabras del apóstol Pablo podemos ver un discurso en oposición a la ideología imperialista del patronato?

“Hermanos, miremos la gracia de Dios dada en las iglesias de Macedonia; porque en grandes tribulaciones, abundó su gozo y su profunda pobreza desbordó la riqueza de su generosidad.

Pues doy fe, de que han dado según sus iniciativas, más allá de sus posibilidades, rogándonos con insistencia la gracia de tomar parte en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que se dieron así mismo primero al señor y luego a nosotros por voluntad de Dios.

Así que recomendamos a tito como antes lo había iniciado, lleve hasta el término entre vosotros esta misma obra de caridad.

Como en todo abundáis en la fe, y en la palabra, y en la ciencia, y en toda solicitud, y en el amor para con vosotros, también abundéis en esta obra de gracia.

No digo esto en sentido de mando, sino para poner a prueba, según la diligencia de otros, también la sinceridad de su amor.

Que ya conocéis la gracia de nuestro señor Jesucristo, por cuanto por vosotros, siendo rico, se hizo pobre, para que vosotros con su pobreza seáis ricos.

Y en esto doy un consejo; ya que esto les conviene, como quienes no solo en el poner las manos a la obra, sino también en el querer, fuiste los primeros en tomar la iniciativa desde el año anterior; para que, así como tuvieron a cabo el hacerlo, y para que como estuvieron pronto a quererlo, así también lo estén en cumplir conforme a lo que tengan.

Porque como exista una voluntad dispuesta, es bien aceptada, en razón de lo que uno tiene, no en razón de lo que no tiene.

No que haya de haber holgura para unos, y para vosotros estrechez, sino que todos seamos iguales. Para que nuestra abundancia supla la escasez de ellos, y la abundancia de ellos, supla nuestra escasez, de donde resulte igualdad.

Como está escrito: “El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos”

2 Corintios 8:1 – 15 (Traducción al español del texto Griego del Nuevo Testamento)

Considerando todos estos elementos, queda claro que estas comunidades estaban siendo influenciadas por aquellos ricos en posición de patronos. La  iglesia habían comenzado a dar un año antes de que pablo se manifestara exhortándolos, pero estos aun debido a su posicionamiento de opulencia no solo se habían animado a dar, ellos habían promovido la iniciativa para que otras comunidades de otras provincias, dieran de igual forma para la necesidad que se presentaba, pero algunos de ellos que estaban con ansias de codicia por el poder y las riquezas, se dieron cuenta que no lograban el mismo efecto de beneficio, de dominio y privilegio como cuando se servía como cliente o patrono al emperador.

Pero ¿Qué nos quiere decir el texto?

A causa de esto muchos de los ricos que colaboraban con este servicio, y que participaban de la Logeia en la ekklesiai, se desanimaron, y algunos dejaron de hacerlo, agregándole al hecho que tenían desconfianza de pablo, ya que pensaban que este quizá se tomaba parte de estas ofrendas para su propia cartera, circunstancia que llevo a pablo a hablar duramente y demostrar que él era digno de aquello, por su servicio a la obra, y que de obvio tomaría algo para sus pasajes y manutención, Pablo intentaba ser claro y transparente en este aspecto económico para que no siguieran los malos entendidos. Sin embargo, nos aclara que, a pesar de merecer un sueldo o una ofrenda, él no lo hace, sino que predicaba el evangelio de gratis y que para eso trabajaba, Pablo nos propone apertura a la teología de la gratuidad y con ello a la ética del trabajo. Los ricos iban y asistían a la Ekklesiai, pero querían seguir con las desigualdades sociales y acolitar la ideología imperialista, las cartas de pablo muestran a este luchando por la mutualidad de los pobres contra los poderosos códigos sociales que legitimaban la desigualdad, la subordinación y la explotación (Elliot, N.). La avaricia y la codicia del pueblo de Corinto aumentaban al punto de negarse a ser generosos con los demás.

A pesar de, Pablo intenta persuadirlos a participar de esta caridad, quizá como mencioné anteriormente a través de la provocación a celos, comparándolos con los macedonios, quienes son una provincia vecina que, en su pobreza, es decir, de menos recursos y comodidades que estos, dan más allá de sus posibilidades socio-económicas; intenta contrastar la acción de generosidad de macedonia con la motivación de quienes dan para recibir honores, riquezas y favores que aumentaban su prestigio social, y por lo tanto, colocaban a la comunidad de Corinto en una categoría de estratificación social: dividiendo a la comunidad entre ricos y pobres, colocando a los primeros en un nivel de ventaja y supra desarrollo social. Situación que a pablo le molestaba, ya que la colecta significaba un hecho de lucha contra la desigualdad social.

Neill Elliot ( ) nos dice en su escrito sobre Pablo, que esta colecta desafiaba los códigos del patronato de la sociedad imperial, porque el patronato promovía un estilo de vida social de satisfacción económica muy individualista, es decir, no compartía nada, y colocaba a los que no tenían en un nivel por debajo de los demás, con su espíritu de competitividad y pretensión ante otras familias acomodadas. Gerd Theissen ( ) nos dice:

“Es concebible que en una ciudad tan ambiciosa como Corinto los estamentos sociales se diferenciaran entre si claramente que en otras partes en donde siempre hay determinadas familias acomodadas y círculos pobres. El orador Alcifròn (epist. 3, 24) atestigua en el siglo II: ´nada más entrar en Corinto, me di cuenta inmediatamente de la desvergüenza de los ricos de allí y de la desgracia de sus pobres´”

Contrariamente al patronato, la colecta para los pobres de Jerusalén expresa solidaridad, con estas iglesias que sufrían de sobremanera. (Elliot, N.). Pablo quería promover la igualdad entre todos, para él los judíos y los griegos son iguales, no hay clases sociales en la comunidad, no hay mejores tratos para los ricos sobre los pobres, pretendía que estos se vieran como hermanos que podían sentarse a la mesa a comer, sin que estos patronos, en su engrandecimiento pidieran que los pobres ocuparan los lugares por debajo de ellos, es decir, los últimos puestos. El discurso es una promoción de la justicia e igualdad, de la obligación de la comunidad por acordarse de los pobres y necesitados, y de ayudarles porque son nuestros hermanos compartiendo los recursos en libertad para el beneficio de todos(as).






Entonces, la dinámica de la colecta es que …Los que tienen riquezas y poder pudieran practicar la renuncia, por amor a los más necesitados, tanto a lo que están en medio de ellos, como los que están alrededor (Elliot, N.). De hecho, esa renuncia a la riqueza y el poder fue practicada por nuestro señor Jesucristo que, siendo rico, se empobreció para hacernos ricos a nosotros. Jesús es el paradigma de la generosidad, pero aunque podríamos comprenderlo en categorías socio-económicas, aun así no se muestra de esta forma, sino que habla en un carácter ontológico, una renuncia a su divina humanidad, eso quiere decir que nos enriquece haciéndonos participar de su posición como hijos de Dios, pero claro está, no como la gnosis, ni como los santos de cesar, Pablo reinterpreta el hecho para nosotros, utiliza los aspectos del lenguaje imperial y de la filosofía griega para reutilizarlos y reinterpretarlos en el ámbito judeo cristiano, de esta forma subversiva los cristianos podían entenderse y comunicarse, sobre todo en este aspecto de darse así mismo, para que otros tuvieran; Jesús se entrega en amor por los necesitados, con el fin de que ellos no deban renunciar más a su propia humanidad a causa del sistema, entonces pablo relee ese hecho para los cristianos, de darse a sí mismo en ofrenda para los necesitados, con el fin de que ellos no tengan que pasar más necesidad. Ese viene a ser la esencia del ofrendar en nuestra comunidad, darnos a nosotros mismos para que nadie tenga más necesidad, y que estos cuando estén bien y nosotros en necesidad, pues se den en ofrenda para cubrir nuestra necesidad.

Para pablo la colecta representa un acto de amor por el otro, por el necesitado, sin que este sea alguien de segunda clase, sino que, por el contrario, al compartir como hermanos, nos coloca en un status quo o equilibrio social con los demás. La iglesia que promueve pablo, es una iglesia de inclusión, de igualdad, de pensar en el bien de los demás, en el interés por los más necesitados. “El que tiene debe poner en común lo que posee a fin de que no haya necesidad” (De la serna, E. 2003)

Teología de la Gratuidad frente a la teología de la prosperidad

Con respecto a todas estas piezas que hemos visto en el esbozo, podríamos decir con claridad que, Pablo propone un estilo de vida socio-económico en el que la iglesia deba caracterizarse en oposición frente al sistema, controvertir el mercado neoliberal y globalizado dentro de las comunidades religiosas que desnuda a sus pobres. La iglesia debe contraponerse a la presentación insostenible de patronazgo dentro de ella misma, en que resalta su modo de ver la sociedad desde la desigualdad social y por ello económica. Presentar entonces ante esta el proyecto de la colecta que la determina el compartir libre y generoso, sin búsqueda de satisfacción personal.

A pesar de, nuestra realidad pentecostal latinoamericana ha sido mutada por un pentecostalismo globalizado, sin el sentido de comunidad y guiado por la forma de patronato romano imperial, que busca su interés personal, que solo le importa su prestigio ante la sociedad, que vive en una sociedad consumista y competitiva frente a otros estilos de familias tradicionales, que sirve por favores y prestigio, no por amor a los otros, que segrega su generosidad, solo para con los que tienen, con el fin de tener su favor y ser bien vistos, pero no se es generoso para con los que no tienen.

Así pues, el (neo)pentecostalismo, lastimosamente, se muestra como una comunidad sanadora de las corrientes sectarias por creerse poseedora de la verdad; se siente un modelo innovador de hacer iglesia con su exageración de predicación financiera y su atención comparativa al porcentaje de fe, cristianismo o milagros por el porcentaje de inversión monetaria. Estas comunidades estimulan lideres egocéntricos, ambiciosos, codiciosos por opulentos templos a costa de algunos miembros que por buena fe dan sus aportes con la también ambición de cambiar sus estilos de vida económica, que en su gran mayoría son miembros de escasos recursos y que constantemente son maltratados en los sermones, culpándolos de su condición de pobreza, condicionados a esa misma, por su mínimo aporte al templo. Con estas acciones, se ha cuantificado la generosidad, entre más das, más generoso eres, cuando pablo, nunca cuantifico la generosidad, sino que la cualifico, el mostró la generosidad como un don, una gracia dada por Dios para con los demás.

En contraposición a la teología de la prosperidad, queremos una teología de la gracia, de la gratuidad, en donde se enseñe la ética del trabajo, del bienestar social, de la justicia social, de la lucha por igualdad de condiciones, una predicación que se ocupe de la realidad, no de huir de ella, no una que utilice falacias como argumentos, sino que haga de su palabrería una muestra de compañerismo y solidaridad para con el necesitado. El movimiento (Neo)pentecostal no puede seguir mostrando la imagen de un Jesús “ricachón” que tiene a un grupo de “bendecidos y afortunados” con el sueño de convertirse en multimillonarios de la noche a la mañana, sino de gente que transmite el mensaje de Jesús al mismo tiempo que trabaja en sus talentos y en habilidades, que con ello viven cómodamente y pueden compartir o habilitar oportunidades para quienes en el momento no están tan bien como ellos.

En otras palabras, la teología de la gratuidad ante la teología de la prosperidad, entiende a la iglesia como un organismo vivo en que todas sus partes son iguales y se necesitan entre sí. La iglesia como un lugar donde se apueste por la igualdad, el bienestar social a través de las oportunidades laborales para todos(as) y el interés por los necesitados. Necesitamos una iglesia que le motive el amor hacia todo su entorno social, y que este se anteponga ante el bienestar individual, la búsqueda de satisfacción personal y la competitividad por el poder o prestigio, esos rasgos que denunciaba pablo en la comunidad de Corinto. De todo lo anterior, destacamos la enseñanza de pablo a la comunidad por tener el don sublime, el don de la generosidad.

Lea aquí la primera parte

Adolfo Céspedes Maestre
Universidad Reformada
Barranquilla, Colombia

Facebook/ Adolfo Céspedes Maestre Jr.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Levoratti, A. & Foulkes, I. (2003). Primera carta a los Corintios. En: Comentario al Nuevo Testamento Latinoamericano (817 – 841). pamplona: Verbo Divino.
  2. Levoratti, A. (2003). Pablo y las Cartas Paulinas. 1ra Edición. Pamplona: Verbo Divino.
  3. Meeks, W. (1988). Los Primeros Cristianos Paulinos. 1ra Edición. Salamanca: Ediciones Sígueme
  4. Clark kee, H. (2002) Nuevo testamento 2. (Alicia Winters, trad.) 2 Edición. Barranquilla: Prentice Hall. (Publicado en 1983)
  5. Koster, H. (1988) Introducción al Nuevo testamento. Salamanca: Ediciones Sígueme.
  6. Elliott, N. Las cartas de Pablo: la justicia de Dios contra el imperio.
  7. Theissen, G. Estudio de Sociología del cristianismo paulino.
  8. Levoratti, A. & De la Serna, E. (2003) Segunda carta a los corintos. En: Comentario al Nuevo Testamento Latinoamericano (Pp. 881-885). Pamplona: Verbo Divino.

 

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