¡Gritos!

Dios, ¿Por qué estás tan sordo a los desesperados gritos de la humanidad?
¿Por qué puedo escuchar los gritos de los niños que mueren injustamente? ¡Me duelen y Tú estás cómodamente sentado en el palco, mirando cómo se extermina a sí misma ésta, tu creación!

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