¡Gritos!

Dios, ¿Por qué estás tan sordo a los desesperados gritos de la humanidad?
¿Por qué puedo escuchar los gritos de los niños que mueren injustamente? ¡Me duelen y Tú estás cómodamente sentado en el palco, mirando cómo se extermina a sí misma ésta, tu creación!

¡No puedo dormir a causa de los gritos desesperados del mundo y Tú sigues ausente!
¿Por qué, si yo, sin ser dios, quiero hacer algo, Tú, siendo Todopoderoso, estás con los brazos cruzados, esperando ver cómo nos matamos y destruimos lo poco que queda?





¡Explícame! ¿Cómo es que no sientes nada cuando ves padres llorando sobre los cuerpos inertes de sus niños, cuando ves pechos llenos, escupiendo su leche, porque quien debía tomársela se fue, tratando de encontrar un mejor presente y futuro; cuando ves niños mamando de perros, desnudos, violados, ultrajados por sus padres, golpeados y asesinados por sus madres, niños muriendo de sed, de hambre, de miedo?
¿Cómo puedes callar?, ¿Acaso no es tu palabra la que dice que si un hijo le pide un pan, el padre no le dará una piedra?
¿Por qué no intervienes como lo haría un padre amoroso, apaciguando una riña de hermanos?
 ¿Por qué no ordenas este desastre que armamos, si ya sabes lo torpe que somos?
Nos destruímos y ya casi dudo que estés aquí.

Por: Isabel de la Rosa Aburto
Escritora
Facebook: Isabel de la Rosa 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *