Lectura de la profecía de Ezequiel (37,12-14)

Así dice el Señor: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios

Soy aquel que desprende del cielo las gotas de tus ojos. Por mí te has derramado en los golpes del bus, la espera del hospital, una mala mirada del guardia. El doctor que no sabe si su cartón está en la cabeza, los medicamentos negados a bajarse. Los callos de tus pies, cada vez que una iglesia cierra tus puertas o te pasa el datáfono.






Heme aquí para infundirte un soplo, no del aliento del que te apreta —en el dragón rojo que llamamos bus—, no del doctor que chequea el alma por el estetoscopio, ni tampoco el clérima que huele si llevas azufre o billetes de jazmín y vainilla para él.

Yo soy un rocío que te hará vivir. ese que te levanta sin ser alarma fastidiosa, ni grito porque vas tarde a tomar el bus. Yo soy el agua de la mañana con la que despiertas y me vuelves a leer. Oráculo de la comunidad.

Por: Diego Garrido Barreto
Escritor / Literato
E-mail: diego_gadobato@hotmail.com

Un comentario en “Lectura de la profecía de Ezequiel (37,12-14)

  1. Se quiere hacer llamar literato -que ahora cualquiera se auto-impone un título para mayor gloria propia- y no sabe ni conjugar correctamente el verbo APRETAR.

    Tal vez tendría que llamarse LITER-ATROZ

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