Observaciones pastorales sobre el miedo

Hace poco estuve hablando con una amiga y comenzamos a contarnos todo lo que nos ha sucedido estos últimos días. Entre las tantas cosas que nos contamos, ella me da la sorpresa que se muda dentro de un mes para el estado de Colorado en Estados Unidos. Esto me tomó por sorpresa pero a la misma vez es una oportunidad para comenzar de nuevo. Ella por otra parte no está muy segura ya que se muda porque su esposo consiguió un trabajo, no porque ella así lo quiso. Pero mientras seguíamos la conversación, me percato que todas las preguntas que ella se hacía, no eran como excusa para no mudarse, sino por miedo a lo desconocido y a los cambios.

 ¿Cuántos de nosotros nos sentimos así como esta amiga? Muchas veces en el momento de tomar decisiones nos invade el miedo, esto produce muchos mas obstáculos en el camino, y tratamos de poner excusas, o nos cuestionamos todo, o nos hacemos preguntas que no sabremos las respuestas hasta después que tomemos la decisión. El miedo detiene muchos aspectos de nuestras vidas: en las relaciones, en los trabajos, en los estudios, en la sociedad, en fin, aunque nada nos asegura el éxito, con dejarnos dominar por el miedo tendremos por seguro nuestro fracaso.





 ¿Sabes que uno de los obstáculos mas grandes que impide a las personas lograr sus metas es el miedo? ¿Por qué ocurre esto? Porque los miedos que nos vienen en el camino nos detienen de tomar acción respecto a lo que tengamos que enfrentar, y sin tomar acción no podremos jamás lograr que nuestros sueños se hagan realidad. El 60% de las cosas por las cuales tenemos miedo no pasaran jamas, así que ¿Para qué preocuparse por ellas? El 20% de las cosas a las que le tenemos miedo y preocupaciones son cosas que están en el pasado, o sea, se quedaron atrás.

Así que no sigas guiando la carretera de la vida mirando por el retrovisor lo que quedó atrás porque puedes chocar. Aprende del pasado pero sigue hacia adelante. Como está escrito en la carta a los Filipenses donde el autor habla que “tenemos que tener la mirada puesta en la meta, dejando lo que quedó atrás, mirando lo que está adelante, corriendo la buena carrera de la fe y peleando la buena batalla.” El otro 10% de las cosas por las cuales tenemos miedos y preocupaciones, sí pueden que pasen, pero está probado que no tendrán ningún efecto en nosotros ni para bien ni para mal. Y el ultimo 10% aunque llegara a pasar, no nos mataría.

 Así que vemos que son pocas las cosas por las cuales debamos preocuparnos o tener miedo. Como dice en la 2da carta a Timoteo 1:7, que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía o de miedo, sino de poder, amor y dominio propio. ¿Por qué el amor? Porque cuando uno hace las cosas por amor, todo miedo desaparece. Como está escrito en la Primera carta de Juan que dice que el verdadero amor hecha fuera el temor. Cuando ponemos pasión y amor a lo que hacemos, o a las personas que tenemos en nuestras vidas, todo temor, miedo, cobardía tiene que huir.

 Se pueden hablar de muchas teorías, estudios y estrategias de cómo vencer a los miedos, pero todo se resumen en 2 acciones: enfrentarlos y arriesgarse. Un ejemplo para enfrentarlos es cuando una persona le tiene miedo a los puentes, pues debería dirigirse hacia donde está ese puente. Una vez este frente al puente tiene que tomar la decisión de arriesgarse o no. Para eso hay que atreverse como dice en el libro de Josué capitulo 1 donde Dios ordena a Josué a que se esfuerce y sea valiente, y que no temiera porque Dios iba a estar con él siempre. El arriesgarse puede ser una espada de doble filo ya que uno puede fracasar como tener éxito. Pero el éxito nunca va a llegar sin antes fracasar. Si hablas con algunas de esas personas que han tenido éxito te podrán decir que han fracasado las mismas veces de lo que han logrado su éxito.

 El fracaso no es un obstáculo, es una forma de animarnos a no rendirnos, a ir mejorando hasta que logremos el éxito, hasta que tengamos la vida que Dios desea para nosotros. Una vez crucemos el puente, una vez lleguemos al otro lado nos daremos cuenta de que es mucho mejor que habernos quedado donde estábamos, ahí veremos todas las bendiciones que Dios tiene ya preparadas para nosotros para que las disfrutemos, y ahí veremos de lo que uno es capaz. Una vez crucemos ese puente, vamos a poder cruzar todos los demás con más facilidad.

 Decídete a enfrentarte a tus temores que muchas veces se disfrazan de inseguridades. Decídete a arriesgarte, cruza ese puente, que al arriesgarte, a corto o a largo plazo, vas a ver el éxito, vas a disfrutar de lo que Dios verdaderamente quiere para ti(es decir, eso que en lo más profundo de tu ser te dice que debes hacer para el bien de la humanidad), vas a poder vencer esos temores cada vez más. Y si vas a tenerle miedo a algo, tenle miedo al miedo mismo. Que la gracia y la paz sean contigo en cada paso que des.

Por: Pedro P. Rosado
Escritor, Orador, ministro de La Nueva Humanidad y Guía Espiritual
Facebook: Pedro Pablo Rosado

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