El Kamasutra y la Biblia

“El deseo que brota de la naturaleza, que es aumentado por el arte y del que todo peligro es retirado por la sabiduría, se torna firme y seguro” (Kamasutra, parte 5, capítulo 1, traducción de Sir Richard Burton en 1883, página 79) La riqueza literaria de la Antigua India es inagotable. Muy pocos de esos libros han llegado a Occidente, de entre miles. Fue Abhay Charan De (1896-1977) fundador de la secta hindú Hare Krishna, quien hizo la compilación más extensa de textos hindúes que he visto, y hasta tradujo por primera vez al inglés varios de ellos de los que nada se sabía fuera del Lejano Oriente.

Es verdad que se le acusó de ofrecer traducciones tendenciosas, en los más populares donde había más opciones de comparación. Por ejemplo, en el capítulo 18 y verso 55 del Bhagavad Gitah, mientras Eknath Eakswaran traduce: “Amar es conocerme”, el fundador de los Hare Krishna cambió la palabra “amor” por: “servicio devocional”. Es evidente que quería poner el énfasis en las ceremonias religiosas de su orden monástica.

Parece ser que no solamente la Biblia, sino cada libro estimado como sagrado ha sido manipulado en alguna medida. Sin embargo, qué mucho se parece la traducción de Eakswaran a lo que dice 1 Juan 4:8: “El que no ama, no ha conocido a Dios porque Dios es amor”. No obstante, hay otro libro considerado sagrado por el Hinduismo, del que todos hemos escuchado hablar pero desde una perspectiva muy reduccionista. Me refiero al Kamasutra. La mayoría de la gente se imagina que solamente se trata de una descripción gráfica y verbal de posiciones para el coito, pero eso está muy lejos de la verdad.






¿Quién esperaría encontrar nada menos que en el Kamasutra, una declaración como la siguiente? “Un rey que ha conquistado los 6 enemigos de la humanidad: la lujuria, la ira, la avaricia, la ignorancia espiritual y la envidia, se convierte en el amo del mundo” (capítulo 5 de la quinta parte, página 89 de la edición anteriormente citada). ¡Esto recoge algunas de las “obras de la carne” mencionadas en Galatas 5:19-21! Leer esto en un libro con la fama y el nombre del Kamasutra parece inimaginable. Por un lado, el libro hace un llamado al disfrute sexual sin inhibiciones, como una manera de entrar en contacto con la divinidad que según los hindúes se halla dentro de cada ser humano, ya que el acto sexual se considera en el Kamasutra como una actividad espiritual y no solamente física, pero por el otro se previene sabiamente contra el peligro de llegar a esclavizarse con ello.

El Kamasutra se compone nada menos que de 1,250 versículos distribuidos en 36 capítulos que se agrupan en 7 partes. El Kamasutra es un tratado de filosofía práctica que aborda en detalle la Sexualidad humana, pero también otros aspectos de la vida. Sólo el 20% del contenido (sobre todo la segunda parte) está dedicado a las posiciones sexuales. El resto imparte consejos acerca de cómo ser un buen ciudadano y de las relaciones entre hombres y mujeres más allá del sexo.

Por supuesto que todo esto se da en el contexto sociocultural de división de castas y de poligamia de la Antigua India. Pero en medio de ello hay un inesperado énfasis en el placer mutuo de la pareja y no solamente del varón. ¡El libro está lleno de sorpresas! En el capítulo 1 de la parte 2, dedicada específicamente a las relaciones sexuales, encontramos esta afirmación muy de avanzada para la época: “El hombre y la mujer siendo de la misma naturaleza, sienten la misma clase de placer”.

La importancia que Vatsayana, autor del Kamasutra (cerca del siglo 2, d C) le reconoce a la satisfacción de ambos integrantes de la pareja, ha dado lugar a que de entre todo el extenso contenido de su obra y de tantas posiciones sexuales que describe, sea una de ellas en lo que la gente suele pensar primero cuando oyen mencionar el libro: el sexo oral recíproco, también conocido como la posición sexual 69. Hay líderes cristianos que condenan esta práctica.

En su libro: “La Inmoralidad Sexual”, el Pastor Guillermo Maldonado escribe: “La estimulación de los órganos sexuales por medio de la boca, es un acto lascivo. La razón principal por la que el sexo oral es prohibido por la Palabra de Dios es porque Dios creó cada órgano del cuerpo humano para cumplir funciones específicas. Dios hizo la boca para hablar, para adorarle y para bendecirlo, no para tener sexo” (página 50, ERJ Publicaciones, 2008). Me pregunto si el Pastor Maldonado considera el beso una función de la boca. También cabe preguntarle en cuál versículo bíblico es que: “El sexo oral es prohibido por la Palabra de Dios”.

En Cantares 7:2 hay un texto interesante. El amado le dice a su amada: “Tu ombligo, como una taza redonda donde no falta bebida”. A Hebrew and English Lexicon de Brown, Driver y Briggs (Clarendon Press, 1977) dice que la palabra hebrea “shor” es a menudo interpretada como: vulva. Desde el verso 1 denota que el poema es ascendente, desde los pies hasta su cabello. Por qué querría el autor de Cantares romper esta línea ascendente y pasar de las caderas al ombligo para luego bajar al vientre? Por eso la Biblia de Estudio Holman, tan conservadora que hasta contiene comentarios contra el Pastorado femenino, admite en una nota que existe evidencia textual de que el vocablo traducido como “ombligo”, pueda estarse refiriendo a la vulva. (Holman Bible Publishers, 2014)

Ver en el libro de Cantares nada más que una referencia al amor de Jehová por Israel y de Cristo por la Iglesia, e interpretar que: “El ombligo nos señala que estamos cerrados a la dependencia humana, más abiertos como una taza redonda a recibir todo lo que provenga de Dios”, como propone el Pastor Samuel Rolon en su libro: “Cantares: un derroche de revelación divina” (Senda de Vida Publishers, 1998), es ignorar que lo que la Biblia compara en pasajes como Efesios 5:25-29 con la relación entre Dios y su pueblo, es precisamente la unión marital entre un hombre y una mujer. En el libro de Cantares la hubo, sin duda.

Otra posible alusión de Cantares a lo mismo la encontramos en el capítulo 4, verso 16 que dice: “Venga mi amado a su huerto y coma de su dulce fruta” ¿Cuál es el huerto? El verso 12 dice: “Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía”. ¡De modo que el huerto es nada menos que ella misma! ¿Y cuál es la fruta? Pues; la fruta es la que lleva las semillas para que un árbol se reproduzca. En el capítulo 5, verso 16 ella dice de él: “Su paladar es dulcisimo (en referencia obvia a un beso intenso y apasionado en la boca) y todo él codiciable”. Ella desea cada parte del cuerpo de su amado y lo manifiesta. La Iglesia debe de una vez por todas, dejar de ver el sexo como algo opuesto a, e incompatible con la espiritualidad, y comenzar a apreciarlo como un regalo de Dios.

Por: Julio Álvarez Rivera
Teólogo – Profesor
Facebook / Ministerio Juan 17:17

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