¿Aprendió Elías la lección?

Llevo mucho tiempo sin hacer este tipo de publicaciones. Pero anoche me atormentó el recuerdo de un pasaje bíblico que leí y releí durante mucho tiempo y desde mi niñez.

Me vendieron a Elías como el profeta de fuego, más tarde lo humanizaron ante mis ojos con la escena en la que angustiado espera escuchar la voz de su Dios sin lograrlo hasta que se manifestó en un silbo apacible.

La aparición de este recuerdo me hizo preguntarme si Elías habría aprendido la lección. ¿A qué me refiero? Hace un rato Elías está enfrentando a un grupo de sacerdotes de Baal, ellos claman por fuego pero el fuego no llega, hacen lo que aprendieron a hacer para llamar la atención del Dios Baal, esté donde esté.
¿La actitud de Elías ante la ausencia del Dios ajeno? Burla.
Sí, el profeta de fuego se burló de los sacerdotes y acto seguido clamó por fuego. El fuego descendió. ¿Final feliz?

El Dios de Elías sabía encender un holocausto, quemar una ciudad completa, lanzar un diluvio que podría borrar toda la vida del planeta, ¡bravo por él! El Dios de los otros no sabe, no tiene yesquero.

Más tarde Elías está en una cueva, deprimido, abandonado, sin más compañía que unos pajarracos que de vez en cuando traen alimento. Y anhela escuchar la voz potente del Dios del fuego. ¿Dónde está tu Dios, Elías? ¿Se le acabó el fuego?

Quizás si algo sabía Baal era hacerse sentir en medio de la soledad y el silencio. Tal vez de haber sido ese el reto, Elías habría perdido. ¿Lo captan?

Entonces, ¿aprendería Elías la lección? Por suerte para él, estaba solo, no había quien pudiera burlarse. ¿Pensaría en Baal? ¿En los sacerdotes decapitados? ¿Se daría cuenta de que cada Dios se manifiesta de la forma en la que aprendió a hacerlo?

Pero quiero ir más allá. La intención “natural” de la Biblia no nos arroja hacia el ecumenismo o la inter-religiosidad. Pero hasta este libro tiene vacíos que nos permiten jugar, si nos atrevemos a ello. El vacío fue por un instante, solo algunas líneas, Elías no encuentra a su Dios, se le hace ausente, solo por un momento, el suficiente para que el profeta reflexione y se dé cuenta del crimen cometido, condenar a una compañía de sacerdotes por la ausencia de un Dios, ¡qué pecado! ¿Qué culpa tendrían ellos del silencio del Todopoderoso al cual adoptaron como suyo?

La lección escondida en el libro sagradísimo es que antes de burlarte del Dios ajeno piensa en las debilidades de tu propio Dios.

Y con Dios y debilidades me refiero a que cada grupo ha construido a su Dios bajo las dimensiones y conceptos que conocen, guiados por sus experiencias, no puedes pretender que otros acepten y esperen de sus ideas Todopoderosas el comportamiento que tú esperas de las tuyas.

Por: Gusmar Carleix Sosa Crespo

Escritor – Socio en Luna Azul Ediciones

Correo: gusmarsosa@hotmail.com

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