Fe: la vía positiva.

No. Cuando hablo de fe no hablo de religión. Cuando hablo de fe, de hecho, hablo de todo menos de religión.

Desde el comienzo, desde que los seres humanos se comienzan a relacionar unos a otros, han tenido la necesidad de expresar la forma en la que ellos concibe la realidad. Tal como un tambor comienza a latir en resonancia con las personas que escuchan su ritmo, todo relato de fe que compartimos en una comunidad, busca generar empatía en el otro, sin comprobar si es verdadero o falso. Y así, las dudas que sienten unos, se transforman en las dudas de todos; ¿Qué somos? ¿Qué es todo? ¿Cuál es nuestro origen? ¿Qué pasa con nosotros al morir? Las dudas existenciales que posteriormente la filosofía abordaría desde su amor a las preguntas por la vía negativa, forjarían en las comunidades la necesidad construir posibilidades por la vía positiva. Sigue leyendo