Perdona este cristianismo sin sentido – Editorial

Vilma Trujillo García, una joven de 25 años fue quemada viva por una comunidad religiosa en Nicaragua, según lo que señalan algunos portales de noticias, para ser liberada de un demonio.

El hecho, es indignante y doloroso: un grupo evangélico acusó a Vilma de estar “endemoniada”, alguien en la iglesia recibió una visión de realizar un rito de liberación al lado de una hoguera de fuego. Mientras que algunos oraban por ella en el patio del templo, fue atada de manos, despojada de su ropa y arrojada a las llamas. En el lugar algunos oraban. Luego ella, aún con vida, fue lanzada a un despeñadero. Alcanzó a llegar viva al hospital, allí falleció. Su cuerpo sufrió quemaduras en un 80%. Sigue leyendo

El discípulo guerrillero del movimiento de Jesús: una mirada post conflictual

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Durante más de cincuenta años los colombianos hemos vivido una guerra sin sentido, propiciada por el acto detonador de olvido y abandono estatal al sector rural contra algunas ideologías revolucionarias campesinas que se armaron para derrocar al poder y al Estado que les abusaba. Esa la lucha armada, que actualmente se busca acabar, ha traído como consecuencia miles de víctimas y no quisiéramos se sumarán más.

Motivados por este deseo común, muchos deseamos que se termine esta guerra, pero lamentablemente lo queremos de formas diferentes. Incluso para decidir cómo acabar la guerra nos hemos polarizado, llegando al punto de crear pequeñas y grandes disputas en redes sociales, en conversaciones, personalmente o por medios de comunicación; todos exponen con vehemencia sus opiniones, generando otra guerra civil, pero esta vez con palabras soeces o con odio por el que piensa diferente, acto nada pacífico en ninguna circunstancia. Sin embargo hay que resaltar que tenemos en común el incansable anhelo de hacer de éste, un fantasma con recuerdos amargos. Sigue leyendo

La actitud de los cristianos ante el Golpe de Estado de 1973 en Chile y su pérdida del rol profético de la Iglesia

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Evangélicos y la Política. El 16 de enero de 1884, el Congreso chileno bajo el gobierno del presidente Domingo Santa María, promulgó la ley de matrimonio civil, en el contexto de las denominadas “leyes laicas”; las cuales pretendían minar el poder omnímodo de la Iglesia Católica. La llamada “República Liberal” del siglo XIX, estaba en un conflicto con el Vaticano por la sucesión arzobispal de Santiago, y el conjunto de las leyes dieron un golpe de muerte a la influencia omnipresente de la Iglesia en Chile, proceso que culminó con la separación total entre Iglesia y Estado de la Constitución de 1925. (Heise González, 1960, pág. 70). Esto significó un triunfo para el incipiente protestantismo chileno, que había empezado a arribar a las costas de Valparaíso de la mano de comerciantes ingleses y al sur de la nación por inmigrantes alemanes. Estos protestantes se encontraron con un Chile donde el poder político estaba asociado al poder religioso, herencia absoluta de la Colonia durante la primera mitad del siglo XIX (Salazar, 1986, pág. 111 y ss.). Sigue leyendo

El modelo de familia en Jesús: una des-estructuración de la tradición

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En estos días últimos días he estado reflexionando sobre matrimonio igualitario y la posibilidad de que se enseñe a los niños en las escuelas y colegios sobre igualdad e identidad de género. Este tema que ha sido cuestión de un fuerte debate y viral en redes sociales me llevaron a tomar mi biblia, como seguramente hicieron muchas iglesias, pastores y ministros de algunas comunidades religiosas; y busqué textos que hablaran acerca del tema central que ha defendido la iglesia cristiana mayoritaria: La Familia, y en especial me hice una pregunta que considero esencial: ¿Qué piensa Jesús de la familia? Sigue leyendo

Editorial: Sirviendo a la humanidad

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Me complace mucho ser una de las personas seleccionadas para presentar la primera edición de la Revista Locademia.

Me alegra escribir en esta oportunidad porque nos encontramos en un momento decisivo para las próximas generaciones de creyentes, frente a un mundo necesitado de buenas nuevas y ante una iglesia que ha perdido la credibilidad frente a la sociedad por excesos desbordados como la “teología de la prosperidad”, sus posiciones innecesariamente conservadoras y en general por su falta de compromiso con el amor por el prójimo. Sigue leyendo