¿Por qué soy feminista?

Hace tiempo envié una solicitud a un contacto vía redes sociales. La solicitud tenía que ver con hacerse “fan” de una página donde se tratan temas sobre Teología y Feminismo. Para mí fue algo ingenuamente natural. La respuesta de este contacto me dejó desubicado. Mi interlocutor se sorprendía que yo fuese defensor de los postulados feministas, argumentando que estos eran contrarios a la Biblia. En ese momento comprendí que, aun en pleno siglo XXI es necesario seguir explicando qué es el feminismo y por qué los hombres de fe deberíamos ser feministas. Sigue leyendo

Del sadomasoquismo en el cristianismo – Parte 3: Desactivar la violencia sagrada

Para comenzar a desactivar la violencia instrumentalizando a nuestro favor la Sagrada Escritura y el pensamiento teológico, señalemos el “principio protestante” que nos recuerda Paul Tillich: solo Dios es absoluto, nada en este mundo es sagrado (Tillich: 1974; cf Barth, [1921] 2002: 126).  Sólo la enorme trascendencia de Dios es sagrada, todo el resto del mundo, es eso, mundo (Bultmann, 1970: 215-234): no hay sistema político o económico, dogma, persona o espacio que sea en sí mismo sagrado pues no existe más que un solo Dios. Por tanto, agarrándonos de este recurso monoteísta cual clavo ardiente, la violencia nunca es sagrada. Sigue leyendo

Del sadomasoquismo en el cristianismo – Parte 2: La violencia como imitación

Para René Girard, el origen de la violencia se da en el acto de la imitación (mimesis). El imitar gestos, conductas, palabras y deseos es característico de los seres humanos. Así aprendemos a hablar, imitando las palabras de nuestros padres; así aprendemos a caminar, imitando el andar de los más grandes; así aprendemos a leer, escribir, conducir, cocinar, tejer, etc. Pero también mediante la imitación nos damos cuenta que “el mejor jardín es el del vecino”, y que para un niño el mejor juguete es del otro niño. A este impulso de imitación de los bienes, habilidades o circunstancias del otro, Girard le llama deseo.

Según Génesis 6.2 eso fue lo que originó la decadencia de la civilización antediluviana: “viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí…” Es decir, los hijos de Dios imitaron las relaciones de parentesco de los hijos de los hombres y convirtieron, junto con ellos, a las mujeres en objetos de intercambio.  Sigue leyendo

Del sadomasoquismo en el cristianismo – Parte 1: Mel Gibson y la salvación por la violencia

pasion-de-cristo

En 2004, el investigador Miguel Hernández Madrid, realizó círculos de discusión para intercambiar opiniones respecto a la recién estrenada película “La Pasión” de Mel Gibson, entre personas católico-romanas de Zamora, Michoacán (Hernández, 2008: 101-123). El impacto mediático que este filme logró a nivel global, así como la seducción sádica de sus escenas y la sobredimensión barroca de la violencia en la muerte de Jesús proyectada en la opera prima de Gibson como director de cine, continúa una tradición cinematográfica que inicia en 1925 con la película de Eisenstein, “El acorazado Potemkin” (1925), donde se encuentra la primera escena de genocidio: “la escalinata de Odessa,”

Sigue leyendo