Serie: Sexo, virginidad y matrimonio; una destrucción teológica – Parte 2

Matrimonio: un contrato

En el mundo bíblico, el matrimonio no era visto como el resultado del enamoramiento, sino como un contrato entre familias (Deut 7,3; 2 Sam 18,19).

Por supuesto, hubo personas afortunadas para quienes coincidieron el amor y el contrato, como es el caso de la princesa Mical, quien estaba enamorada de David, a pesar que este había sido prometido a su hermana Merab (1 Sam 18,17.26). Pero se habló con el rey Saúl, su padre, y se pudieron hacer los arreglos para casar a los enamorados. Sigue leyendo

Sobre el matrimonio como sacramento

matrimonio

Cuando Jesús afirma apodícticamente “…lo que Dios unió, no lo separe el hombre”, no está declarando la indisolubilidad a toda costa del “matrimonio”, está defendiendo a la mujer, que en su tiempo era una mera propiedad del varón y podía repudiarla por cualquier banalidad, dejándola a merced de una sociedad machista y misógina que condenaba a la repudiada a la prostitución o a la mendicidad. Sigue leyendo