El fariseísmo en el cristianismo

El evangelio de Juan, estudiado por muchos a lo largo de la historia nunca dejará de sorprendernos. La compresión Cristológica a la que llegó la comunidad joánica de finales del siglo I e inicios del siglo II es, sin duda, una evolución del pensamiento respecto de la incipiente tradición de las demás comunidades de línea petrina. El libro de los signos (Jn 1,19 – 12,50) describe la misión de Jesús, principalmente a través de 7 signos, cada uno con una enseñanza que supera el concepto de milagro relatado en los evangelios sinópticos y que nos muestra un Jesús identificado directamente con el Padre, en constante conflicto con las autoridades religiosas judías y revestido de autoridad. Sigue leyendo

El Camino del Evangelio y la limitación de la Ley

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La vida cristiana, en cualquier sentido, siempre significa apersonarse de una posición ética. Y máxime si provenimos del cristianismo protestante. Casi que nacimos en la disidencia moral frente a la tibieza e hipocresía de la Iglesia Católica.  Por esta razón, es común observar que un protestante, efectivamente, le proteste a todo lo que moralmente no le cuadre.  Ahí está, entonces, un profundo dilema que quiero discutir aquí. Para eso tomaré el pasaje de Lucas que habla sobre hacerse talegas o bolsas que no se corrompan, refiriéndose al Reino de los Cielos, el cual dice:

Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Lucas 12.33 (RVR1960) Sigue leyendo

Disertaciones I: Acerca de la Ley y la Gracia

Y- Yo como mentiroso que soy, ¿Me impide eso servir a Dios?
La respuesta es Si y No.
Si porque no es coherente, no es el camino de Jesús.
No, porque por encima de eso la gracia es más grande, y aún con ese pecado, sigo caminando de la mano de Dios.
Yo como fornicario que soy
¿Me impide eso servir a Dios?
Si y No.
Si, porque vivir para mis propios deseos implica no vivir para la justicia de Dios
Si, por que mis deseos (hetero u homo) siempre me van a jalar a vivir para este mundo. Sigue leyendo